Era cuestión de tiempo que aparecieran fotos del harén de Berlusconi en Córcega. Las que publica El País parece ser que corresponden al sarao que montó en la pasada Nochevieja, en el que, de las cuarenta jovencitas a las que invitó, al menos una era entonces menor de edad, según reveló el exnovio de Noemi Letizia.
El asunto tiene mucha miga. Gino Flaminio, el antiguo novio de Noemi, asegura que es completamente falso que Berlusconi sea amigo de la familia de su ex, como sostiene el primer ministro. Parece ser que Noemi se hizo un book de fotos para una agencia de modelos, y que estas fotos cayeron en manos de Emilio Fede, presentador de televisión y amigo de Berlusconi, y que casualmente
olvidó el book en una comida con
il cavaliere. Ni corto ni perezoso,
papi viejo verde se puso inmediatamente en contacto con la criatura.
Otra cuestión peliaguda es que, al parecer, los invitados a las fiestas de Berlusconi, básicamente azafatas-florero, mamachichos y bufones, viajan en el avión presidencial, con cargo al erario público.
Last but not least, también está el tema de si es lícito o no revelar fotos que corresponden al ámbito privado. Si los protagonistas estuvieran en el interior de la mansión, las imágenes serían ilegales, pero están al aire libre. Por lo que tengo entendido, si el único procedimiento para obtenerlas es un teleobjetivo y los fotografiados no están bajo techo, en España es completamente lícito, siempre que no se identifique a menores de edad. Aquí están todos pixelados salvo Berlusconi.